28.04.2020

CONSEJOS PSICOLÓGICOS PARA CUIDAR A NUESTROS MAYORES DURANTE EL CONFINAMIENTO

Parece que la preocupación por el virus en si va disminuyendo a medida que los días pasan y el número de contagios disminuye en todo el territorio. Buenas noticias sin duda que demuestran lo necesario que ha sido el sacrificio que se ha realizado y se está realizando frente la situación que estamos viviendo.

 

¿CÓMO AFECTA EL CONFINAMIENTO A LAS PERSONAS MAYORES?

Las medidas de confinamiento, poco a poco, van siendo cada vez más laxas, pero debemos recordar que nuestros residentes son los más afectados por la enfermedad y, por ende, deben ser los últimos en dejar la cuarentena atrás.

Desde las residencia hemos detectado como el largo confinamiento ha afectado a nuestros residentes. La interrupción de las rutinas les ha provocado un aumento de desorientación generalizada lo que puede generar un aumento de la ansiedad. Es importante para ellos, que intentemos orientarlos en el tiempo y en el espacio cuando sea posible, ya sean los trabajadores cuando interactuamos con ellos o los familiares cuando hablan por teléfono.

 

¿CÓMO DEBEMOS ACTUAR FRENTE LAS CONSECUENCIAS DEL CONFINAMIENTO EN NUESTROS MAYORES?

COMPRENDER Y ADAPTARSE. Es importante comprender también que puede haber cambios del estado de ánimo. El aislamiento genera ansiedad, aburrimiento, hastío, enfado, resignación, preocupación, tristeza… una amalgama de emociones que se suceden y pueden ir apareciendo a lo largo de los días, por ello es importante que, desde nuestra posición como cuidadores o familia, comprendamos que pueden aparecer y que no siempre estarán del mejor humor posible cuando interactuemos con ellos, a veces incluso puede que no quieran hablar con nadie, y es algo que también debemos respetar.

Todos tenemos nuestros tempos y nuestra forma de lidiar con las vicisitudes que se nos presentan y debemos ser nosotros los que nos adaptemos a ellas y no pretendamos forzar nada. Es evidente que si cuando llamamos a nuestra madre la vemos sonreír es mucho más agradable y nos libera de parte de la preocupación que esta situación nos provoca como familiares, pero intentar forzarla a ello es contraproducente ya que la sensación que al final queda es de incomprensión.

Nuestros mayores deben sentirse acompañados en estos duros momentos, deben sentirse escuchados, deben saber que pueden expresarse libremente; llorar cuando lo necesiten, reír cuando haga falta y enfadarse con el mundo si eso les ayuda a liberar tensiones. Y tienen derecho a ello. No es justo lo que les ha tocado vivir, pero la vida no siempre es justa y sólo nos queda decidir qué haremos y cómo afrontaremos la situación en la que nos encontramos.

ACOMPAÑAR. Nuestra función ahora mismo, como personas que queremos lo mejor para ellos, tanto familia como cuidadores es la de lograr que, a pesar del confinamiento, no se sientan solos, que se sientan comprendidos y queridos.

Llamémosles las veces que podamos, y no hace falta que sean conversaciones de veinte minutos, a veces es mejor llamarles cinco minutos 3 veces al día que veinte minutos cada dos días, porque ellos se preocupan por los que están fuera, por los hijos, por los nietos… Llamar regularmente para contarles que todos están bien les ayuda a lidiar con la ansiedad de no saber qué ocurre fuera de su habitación.

Hacer planes futuros también ayuda a lidiar con la depresión. Es importante recordarles que estas medidas son temporales, y que pasarán y que, poco a poco, todos volveremos a la normalidad. Es importante recordarles que ustedes tampoco pueden salir de casa, ya que algunos lo olvidan con los días y no comprenden por qué no vienen a visitarles como solían.

PACIENCIA. Debemos centrarnos en reducir sus dudas, en acompañarlos, en demostrarles que los queremos a pesar de la distancia y, sobre todo, debemos ser pacientes si les cuesta lidiar con las emociones. Y permítanme un consejo personal que le he dado esta mañana a mi hija a quien también puedo ver de forma muy limitada por culpa del confinamiento: nunca dejen pasar la oportunidad de decirle a sus seres queridos que los quieren, no sea que se les vaya a olvidar.

 

Josep Parera, psicólogo en Masies de Mollet

 

 

 

 

 

 

La interrupción de las rutinas les ha provocado un aumento de desorientación generalizada lo que puede generar un aumento de la ansiedad.

 

 

 

 

 

 

Es importante que, desde nuestra posición como cuidadores o familia, comprendamos que pueden aparecer y que no siempre estarán del mejor humor posible cuando interactuemos con ellos.

 

 

 

 

 

Nuestros mayores deben sentirse acompañados en estos duros momentos, deben sentirse escuchados, deben saber que pueden expresarse libremente; llorar cuando lo necesiten, reír cuando haga falta y enfadarse con el mundo si eso les ayuda a liberar tensiones.

 

 

 

 

 

Llamémosles las veces que podamos, y no hace falta que sean conversaciones de veinte minutos, a veces es mejor llamarles cinco minutos 3 veces al día que veinte minutos cada dos días.

 

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